Ara seguía abrazada a Dico en el gran salón, y aquella siniestra figura seguía observandola desde debajo de su capucha.
Aur Font, que había entrado detrás de "la siniestra figura" sentía la tensión de la muchacha pero no comprendía nada.
- Ara te presento a Shade...aunque por lo que parece ya os conocíais...- No tengo el gusto de conocer a una dama tan hermosa, y la recordaría, porque suelo estar rodeado de féminas un poco más...cómo decirlo?...marchitas.- Shade terminó la frase con una amplia sonrisa, de dientes afilados y perfectamente alineados.
Ara lanzó una mirada de pánico a Aur.- QUÉ HACE ÉL AQUÍ???- Y casi llorando gritó. - HAZ QUE SE VAYA!!! NO VA A LLEVARSE A DICO!!! NO OTRA VEZ!! POR FAVOR!!!.
Estaba temblando, y temblando empezaba a perder casi por completo las fuerzas.
Aur Font corrió a su lado y la abrazó preocupada.
Alisando sus rizos le susurró. -Cariño, shhhhh, ey...tranquilizate. No puede llevarse a Dico. Ni a tí, ni a mí.
Ara alzó la cabecita con mirada incrédula hacia su amiga, y luego hacia Shade.
- Pero Dico no es como nosotros!!!- Ara empezaba a no entender nada.
- Lamento comunicarle que su compañero de antiguas fatigas, ES uno de nosotros. Si no, le aseguro que no estaría
con usted aquí esta noche.
Shade no lo decía para tranquilizarla, su voz sonaba cortante y casi frustrada por aquella afirmación.
Ara miró a Dico entre sorprendida y entusiasmada. Sus ojillos relampagueaban todavía cubiertos de lágrimas.
Sonrió y unió fuerzas para hablarle: (modo diálogo de minitransformes)
- Menos mal que estás aquí. No sé qué habría hecho yo sin mi compañero favorito.
- Oh,vamos, "compañero"? Estarás de broma, no? ME DECLARÉ.
- Bah, ahora que eres uno de nosotros tienes muchas menos posibilidades, como normal llamabas la atención, pero en este plano tendrás que ponerte a la cola porque que sepas que Oscar...
- Oh, sí, el guaperas engreido que no dejaba de mirarte en toda la noche, pues nada, si esas tenemos me voy voluntariamente con el señor Shades.
- No puedes.
- Siento decirle que sí puedo si él quiere voluntariamente acompañarme. (el que habló en esta ocasión fue Shade)
- Pe..pero no hagas locuras Dico, cómo vas a querer irte voluntariamente...con él??
- Ah, qué pasa? no quieres que me vaya? tienes miedo de perderme? acaso me quieres?
- No es eso.
- Venga, si dices que me quieres no me voy.
- No pienso decirlo!! Será chantajista...
- Serás creida...
- Lo que tú quieras.
- Me quieres?
- No!! Cambio de compañero, a uno que no me meta presión ni me insulte...por ejemplo...Oscar. :D
- Jajaja, estás preciosa cuando te sulfuras, creo que te voy a besar.
- NI SE TE OCURRA!!
- Pues nada nada, me voy con Shade, cuando te unas a Oscar, sería un detalle dejar tu ramo de enlace sobre mi tumba.
- Pero se puede saber...? Y porqué con Oscar??
- Porque dices que es mi rival. Pero querida, lamento decirte que nunca te querrá más que a sí mismo.
-Horriblemente agudo ¬¬ -Ara se cruzó de brazos- por eso me gustas como compañero.
- Te gusto!! Lo has dicho!!!
- Como C-O-M-P-A-Ñ-E-R-O.
- Sentimental? xD
- Serás...Oh! Como puedes ser así?
- Sí, ya lo sé, soy único, no me digas...que no lo sabias :o anda..
- Creido.
- Habló...Bueno querida, me voy, echaré en falta tu rostro en el inframundo. Tu rostro, tus ojos, y sobre todo tu boca.
- Mi boca??? Y puede saberse por qué?
- Te quedarás con la intriga del por qué pues estaré donde tu no podrás estar, y yo me quedaré sin su dulce sabor y
- Quieres dejar de hablar como si tu fueses a morir???
- Es que me voy a
- No lo digas!!!
- Si me quisieras...
- No puedes obligarme a que te quiera!!
- Claro que no. Pooooorque, ya me quieres :D
- No.
- Ah, no?
(modo discusión minitransformes off)
Dico la cogió por la muñeca para acercarla. Durante la discusión, Ara se había ido alejando y ahora oponía resistencia sin poder evitar reirse. Sabía que no podía con Dico. Forcejeaba retorciendo el brazo y ayudandose de la otra mano, hasta que también le agarró ésta. Pataleó frustrada e intentó soltarse una y otra vez, hasta que fue inútil. Hasta que la tuvo inmovilizada por completo desde atrás. Y ella se rindió y no tuvo más fuerzas para luchar.
La giró y la miró fijamente. Ambos respiraban entrecortadamente por el esfuerzo de la pelea. Ara sentía demasiado calor, y un nerviosismo extraño ante la mirada decidida de Dico. Pensó que era imposible tenerlo más cerca, sentía cada uno de sus latidos.
Pero Dico le demostró que no era imposible. Aún jadeaba, y aún apoyaba su frente en la de ella. Soltó sus muñecas, la agarró por la cintura, y sin poder contenerse más, hizo algo que llevaba queriendo hacer desde la primera vez que la vio.
Y fue un beso de agua entre pasión y latidos encontrados.
Ara no opuso resistencia. Porque desde el fondo de su ser, sabía que nunca había ansiado ningún otro momento más que aquel.
Tal vez recuerdes lo que se siente.
Cerca.
Cuando has estado tan, tan cerca… que el silencio respira.
Palpita.
Sabes que estás ardiendo por dentro.
Lo sabes porque el calor enciende tus mejillas, quema, pasa por tu cuello y llega hasta cada rincón de tu cuerpo.
Hasta las puntas de los dedos.
Ara y Dico compartían la porción de oxígeno que quedaba entre sus labios.
Sin nada más que respirar.
viernes, 29 de mayo de 2009
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Malo el orgullo.
ResponderEliminarTerrible la la inseguridad que hace que, normalmente, este tipo de casos se resuelvan con un "qué habría pasado" al girar la esquina de vuelta al infierno.
Suerte para Dico, por ser un personaje de ficción al que la inseguridad de la realidad no le afecta.
Mala suerte para el resto, que acabamos con nuestras mentes retorcidas, con los nervios disparados, con el corazón dislocado... y sin llegar a colonizar esa cercanía.
Nuestro consuelo es que "normalmente" no quiere decir "siempre".
Un beso, y un placer encontrarte también por este medio.